Los Amantes de Teruel.

Posted by Publicado por Administrador On miércoles, agosto 04, 2010

Nuestra historia tuvo lugar en el año 1217 en Teruel. Los protagonistas fueron dos jóvenes que, poco a poco, descubrieron como la amistad que les había unido desde pequeños se convertía en un sentimiento mucho más fuerte: amor. Pero como en las grandes tragedias de la literatura clásica, su pasión se verá interrumpida por diferencias económicas. Ella, Isabel de Segura, pertenecía a una de las familias más ricas de la ciudad. Por contra, él, Juan Diego Martínez de Marcilla, sólo era el segundo hijo de nobles empobrecidos. Cuando el joven Diego ganó suficientes fuerzas para pedir a Don Pedro Segura la mano de su hija, éste le rechazó alegando que no tenía las riquezas que su hija se merecía, puesto que la fortuna familiar sería para el primogénito de los Marcilla. Sólo la insistencia de Isabel hizo cambiar de opinión a Don Pedro y concedió a Juan un plazo de cinco años para juntar el dinero necesario. De esta forma, el joven partió a la guerra mientras que su amada se quedaba contando los días que pasaban eternos hasta su regreso. Durante todo ese tiempo, Don Pedro mantuvo su empeño en casar a su hija con alguien digno y, a falta de unos días para que concluyera el plazo, la convenció para que aceptase en matrimonio a D. Pedro Fernández de Azagra, hermano del señor de Albarracín. La casualidad quiso que el mismo día propuesto para el enlace fuese el del regreso de un triunfante Marcilla, que, al entrar en la ciudad, escuchó como repicaban las campanas de boda. Al enterarse de que era su querida Isabel, por quien tan valerosamente había peleado batalla tras batalla, se fue corriendo hacia el lugar donde se celebraba el enlace. Cuando ambos se encontraron, Juan le pidió un beso de despedida que ella, mujer casada, se negó a darle para no atentar contra su honor. En ese momento, Juan, con el corazón roto, cayó muerto a sus pies. Al día siguiente se celebró el entierro en la Iglesia de San Pedro. Durante la ceremonia, una dama cubierta se acercó al joven Juan y, tras descubrir su cara, se reclinó para darle un beso. Ya no volvió a separarse de él. Era la bella Isabel, que no pudo soportar el daño causado a su amado y abandonó la vida rozando sus labios. En 1555, durante las obras de reforma de una capilla de la Iglesia de San Pedro de Teruel, se descubrieron dos momias enterradas juntas, y con ellas, un antiguo documento donde se narraba su desdichada historia. Fue el inicio de una de las leyendas más románticas de la tradición española: Los amantes de Teruel, la tragedia de un amor sólo unido tras la muerte.