Pequewriters: "Un cuento".

Posted by Publicado por Administrador On domingo, octubre 20, 2013

Érase una vez una niña que se quedó durmiendo en el bosque. De pronto un gnomo la despertó y la llevó a su mundo, llamado Fantasilandia. Cuando entró había muchos duendes y hadas. Las casas eran setas de colores y los árboles de caramelo… Era un mundo fantástico. La niña conoció a una hada que le dio unas halas de color rosa y azul y además la enseñó a volar. El duende le dijo a la niña que la necesitaban para encontrar un tesoro en un lugar donde ellos no podían acceder. Era un lugar muy alto donde había una cascada y cogió el tesoro. Todos los duendes se pusieron muy contentos. De pronto, la niña se despertó. ¿Había sido un sueño?
NATALIA MORAL DE LA CHICA.

El molino del Cubo está a dos kilómetros del centro de Torredonjimeno, en un paraje lleno de árboles, olivos y arbustos. La historia cuenta que el molino se construyó en el siglo XV junto a un arroyo. En tiempos de la guerra Civil, se reunían en él gente del pueblo para cambiar alimentos y hacer reuniones prohibidas. Las mujeres iban desde el pueblo andando al arroyo del cubo para lavar la ropa. De estas personas salió la leyenda del duende, se decía que por allí aparecía un hombre vestido de negro con un sombrero, no se le veían los pies y aparecía suspendido en el aire. También se cuenta que un niño se ahogó en el arroyo y su espíritu vaga por el molino del Cubo.
NACHO ORTEGA PEINADO.

Bruno era un niño que prefería pasar horas jugando con su consola en vez de disfrutar del aire libre junto a sus amigos. Tantas horas pasaba encerrado que su piel era blanca como la leche. Los días pasaban y su única preocupación era tener juegos nuevos para su consola. Tal era su obsesión que al llegar su cumpleaños lo único que les pidió a sus padres fue un nuevo videojuego. Preocupados por su hijo decidieron montar una gran fiesta de cumpleaños, para intentar alejarle de los videojuegos. Cuando llegó el gran día y Bruno bajó a desayunar, sus padres le regalaron un pequeño hámster. Muy enfadado por no tener lo que deseaba se dirigió hasta el jardín. Allí junto a un montón de globos, luces y serpentinas se encontró con una gran fiesta de cumpleaños, en la que estaban invitados todos sus amigos. Fue entonces cuando se dio cuenta de lo equivocado que había estado todo este tiempo y de lo mucho que le gustaba jugar con sus amigos. Desde ese día Bruno sale a jugar con sus amigos y apenas juega con la videoconsola.
KEVIN NAVAS GARCÍA.